El porque de un preboda

¿Cuantas veces habéis estado delante de la cámara de un profesional? Si vuestra respuesta es ninguna, formáis parte de la inmensa mayoría de parejas del mundo. Y probablemente esa reflexión vaya seguida de una sensación entre incertidumbre, miedo, nervios, y como oigo en el 90% de mis parejas, la idea de que sois la antítesis a la fotogenia.

Pues bien, hoy os voy a contar porque un preboda es la solución a esa sensación.

La mayoría de mis parejas en alguna de nuestras reuniones me ha comentado que no les gusta la idea de tener una cámara delante, que no son fotogénicos, que les incomoda el ruido de la réflex disparando delante de ellos, y lo entiendo perfectamente, son sensaciones y pensamientos habituales, pero por supuesto no por ello dejan de ser incómodos, y no nos engañemos, pasar de 0 a 100 en cuanto a experiencia fotográfica para el día de vuestra boda quizás no os apetezca especialmente. La solución perfecta a ese problema és el preboda. Y … ¿porque?

Pues bien, con el preboda resolveréis varios de los conflictos que os supone ser fotografiados en una sola vez, y además tiene un montón de cosas positivas más. Aquí viene la lista…

– Con el preboda viviréis una experiencia previa a la boda, que al no ser un momento tan crucial, os intimidará algo menos.
– Con esa experiencia descubriréis que los 10 primeros minutos si son incómodos, pero que en los siguientes tantos minutos el nivel de incomodidad desciende considerablemente, y no solo eso, sino que la sesión finalmente os parecerá una experiencia divertida, relajada y súper positiva.
– El resultado de la sesión os demostrará que no solo sois fotogénicos, sino que salís guapísimos en las fotos!
– Ver ese resultado además de daros seguridad a vosotros, os hará confiar todavía más en vuestro fotógrafo, porque sabréis que sacará lo mejor de vosotros, y que conseguirá haceros sentir bien en momentos de mucho nervio.
– Y si eso no fuera suficiente, además el resultado será una sesión de amor con la persona con la que os vais a casar y ese recuerdo es precioso, de esos que muchos años más tarde enseñas a tus retoños para contar lo maravillosos que eran papá y mamá.
– Además, esa sesión no tiene porque quedarse solo en eso, la puedes usar para tus invitaciones, o para un “save the date” electrónico, o para decorar alguna parte de la boda, para el agradecimiento a los invitados… ideas hay mil.

Y después de toda esa experiencia, increíblemente recomendable, al final vais a querer repetir cada año. ¡Os lo garantizo!

¿Os animás con un preboda? Os dejo aquí el enlace a nuestras sesiones en pareja para inspiraros un poco.

Que seáis muy felices y que mis fotografías os hagan sonreír.

Xènia

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar