Fotógrafa, aventurera, romántica y sobre todo, soñadora. Desde que tengo memoria, me recuerdo con una cámara en la mano, la primera de ellas una Yashica que mi padre había comprado en Japón y que me prestaba a regañadientes. La fotografía es mi pasión.

Cursé mis estudios generales de Fotografía en el Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya. Posteriormente, me especialicé en reportaje documental -área a la que dediqué mis primeros años como profesional-, fotografía de moda y edición. Estos campos me ayudaron a crear mi personal visión de la fotografía.

Soy una romántica empedernida, aunque pasen los años, sigo llorando en cada boda que fotografío, me emocionan vuestros gestos de amor, vuestras palabras… Y me siento afortunada de poder formar parte de vuestra historia, de ser responsable de guardarla para siempre.
Me apasiona viajar, y si se trata de hacerlo para fotografiar parejas enamoradas, mis mejores sueños se hacen realidad.

Las cosas que me hacen feliz:
– Las flores
– La luz natural
– Las puestas de sol, pero sobretodo ver como se transforman los colores en el cielo, me parece magia pura
– Las plantas en todos los rincones de casa
– Las paredes llenas de cuadros
– Todas las cenas con amigos
– Disparar en analógico
– El olor del laboratorio fotográfico
– La buena comida, soy una glotona empedernida, más de salado que de dulce
– El sushi por encima de todo
– Mi pueblo en Navarra, el más bonito del universo. Ochagavía
– Bañarme con los peces bajo el mar
– Los cafés sin hora con mis amigas
– Descubrir cualquier rincón del mundo
– El vinito blanco de los viernes
Y un millón de pequeñas cosas más…