Say Cute

28 diciembre, 2017

Balance de lo bueno y malo

Fin de año es para mi la noche más mágica del año, y es que te hace entrar en consciencia de todo lo vivido en ese año. Esos “cinco minutos antes de la cuenta atrás” para mi son el momento perfecto para darte cuenta de todo aquello que tienes, de las cosas buenas que has compartido, de las cosas malas de las que has tenido que aprender, y lo que más me gusta, un año por delante, un cuaderno en blanco para llenar de aventuras, de propósitos, de nuevos sueños…

Así que hoy haré ese balance de lo bueno y malo de este año en Say Cute!

Lo malo:

– Las redes sociales son una arma de doble filo para mi, algo difícil de gestionar en algunas ocasiones. Para poder conseguir la visibilidad deseada tienes que invertir miles de horas, de publicaciones, de likes, de comentarios, de stories… Todo ello a mi se me hace a veces una montaña y me agota. La solución perfecta ha sido programar absolutamente todo lo que voy a publicar de mes en mes. Requiere dedicar un día entero a decidir que vas a publicar cada día de ese mes y a programar todas las imágenes, pero me ahorra el dolor de cabeza de pensar cada día que colgar. Por si a alguien le interesa, uso Later y Planoly.

– Instagram Stories no encaja especialmente conmigo. Me da una vergüenza tremenda colgar vídeos en los que aparezca yo o mi voz, o las dos a la vez… Y aun que se que es útil, no acababa de encontrar el sistema para sentirme cómoda. Además, tanto trabajar en el mundo virtual me ha instalado en una sensación perpetua de creer que le hablo a una pared y eso me hace sentir algo tonta. Hace un par de meses hice un experimento (que he tenido que parar por falta de tiempo y infinito trabajo) intentando estar más presente y dirigiéndome más a los que me seguís y he de decir que ha sido una maravillosa sorpresa recibir vuestros mensajes y darme cuenta de que sí hay quien me escucha. Aún así me cuesta muchísimo ponerme a ello, pero prometo marcarlo como propósito para 2018.

– Este año para mi como emprendedora ha sido duro. No sé si a tod@s os pasará pero para mi el emprendimiento conlleva una sensación latente de culpabilidad, de sentir que siempre habrías podido hacelo mejor, o hacer más, o las dos cosas… Y esa sensación me hace perder el control si no la mantengo a raya. Este año me sentí algo perdida a nivel empresarial en algunos momento y me preguntaba tantas veces como podía conseguir que mi negocio funcionara mejor que me acabé enredando en esas preguntas. Al final me sentía constantemente frustrada y con una sensación de desencanto general. La solución a ese problema fue el tiempo, que me enseño 2 cosas. La primera de ellas que no pasa nada si no estoy al 100% todos los días de mi vida. Bajé el ritmo, dejé de cuestionarme cada decisión, me desconecté un poco y Say Cute! sobrevivió. Os parecerá algo obvio pero para mi fue una gran lección, así que para la próxima, menos drama y más relax en las épocas malas. Y la segunda y para mi más importante, me di cuenta de la necesidad de hacer lo que sentía más que lo que debía, y des de ese deseo empezaron a surgir cosas maravillosas. La intuición es mucho más sabia de lo que creemos.

Lo bueno:

– De ese último punto malo surgió lo más bueno de este año. Escuchando a mi intuición encontré definitivamente mi visión estética, mi manera más auténtica de trabajar con la luz, mi manera de fotografiar des de la naturalidad, des de quien soy, des de lo más profundo.

– Dejé de pensar en negocio para volver a pensar en pasión, para volver a sentir la fotografía. Este año me ha regalado un deseo inacabable por fotografiar, el reencuentro con mi amor más profundo por la luz, el deseo de mejorar, de capturar sin fin, de aprender para así poder mejorar cada día y que con ello mi manera de contar historias pueda ser cada día más especial.

– Este año he podido fotografía parejas que venían a casarse de todas las partes del mundo y también he podido viajar yo a conocerlas a ellas, he fotografiado a familias repletas de amor y bodas que me han emocionado sin fin (ese último punto no es nada nuevo, pero me encanta descubrir que me sigue pasando, que cada vez que se casan cae una lagrimita de emoción detrás de mi cámara).

– Este año acaba con una ilusión infinita y un entusiasmo abrumador por empezar el nuevo, y estoy segura que eso solo puede traer cosas buenas.

Ojalá que este año que acaba haya estado lleno de momentos mágicos, de sueños cumplidos y de lecciones aprendidas para empezar el nuevo con más ganas que nunca.

¡Que 2018 haga realidad todo aquello por lo que luchéis!

* y que mis fotografías os hagan sonreír. 😉

Xènia

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